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Cuando tú me mirabas, su gracia en mí tus ojos imprimían; por eso me adamabas, y en eso merecían los míos adorar lo que en ti vían |
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No quieras despreciarme, que si color moreno en mí hallaste, ya bien puedes mirarme después que me miraste, que gracia y hermosura en mi dejaste. La blanca palomica al arca con el ramo se ha tornado;
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y ya la tortolica al socio deseado en las riberas verdes ha hallado. (Cántico Espiritual estrofas 32,33,34) |
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En soledad vivía, y en soledad ha puesto ya su nido; y en soledad la guía a solas su querido, también en soledad de amor herido. (Cántico Espiritual estrofas 35) |
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