Carmelitas Descalzas

"VIVIR EN OBSEQUIO DE JESUCRISTO"                     

Obras Santa Teresa de Jesús.

Introducción al libro de "FUNDACIONES".

 

Un temprano y feliz avance de cronista de sus andanzas fundacionales ya nos entregó en el Libro de la Vida con las historia de la fundación de san José de Avila. Se lo ordenó el P. García de Toledo (F pról. 2). Concluída la redacción del primer monasterio, manifestará la lección espiritual que intentaba trnasmitir: «animará mucho para servir a Dios las que vinieren, y a procurar no caiga lo comenzado, sino que vaya siempre adelante» (V 36,9). Por eso, que no lo queme, aunque el resto lo destruya (ib.). Cuanto Dios obra en la historia, esa historia de salvación que es suya, de Dios, es la mejor escuela para la vida espiritual de los creyentes.

l. Génesis e historia del libro

 Después de la fundación de san José de Avila (1562) transcurren cinco años  -«los más descansados de mi vida» (F l, l; V 40, 21)- de inactividad fundacional. Esta se reemprende en l567 con la fundación de Medina del Campo. En Salamanca, a once años de distancia de la aurora fundacional abulense, y teniendo otras ocho fundaciones en su haber[1], el P. Ripalda le manda que escriba la historia de estas fundaciones (pról. 2; 27,22). Dios mismo, probablemente a principios del 70, se adelanta diciendo a Teresa: «que escribiese la fundación de estas casas[2].

No obstante las resistencias de Teresa, parece que se puso pronto a escribir (27,22), con interrupciones, más o menos largas, hasta concluir la historia de la fundación de Alba de Tormes, con la que creía haber cumplido con la obediencia. En este momento, un nuevo mandato, esta vez del P. Jerónimo Gracián, obliga a empuñar la pluma para completar la obra con la historia de las restantes fundaciones[3].

Los apuntes cronológicos nos los ofrece la autora: el 24 de julio de 1576 escribe a su hermano Lorenzo pidiéndole que le envíe «los papeles de las

Fundaciones

», entre las que se encuentran «escritas algunas cosas de la fundación de Alba» (Cta lll,7-8). Recluida en Toledo, y en medio de una intensa actividad literaria, ya en octubre escribe al P. Gracián: «ahora comenzaré lo de la

Fundaciones

»(Cta 125, 5). «A catorce

de noviembre» (F 27,22), en Toledo, concluye la obra con la historia de la fundación de Caravaca. Puesto que el superior general le había mandado no fundar más y recluirse  -«a manera de cárcel» (27,20)- en algún monasterio, piensa que el libro está dfinitivamente terminado.

Y, sin embargo, cuatro años después reemprenderá su tarea fundacional. La redacción de estas últimas fundaciones la irá haciendo al filo de los hechos.