Este
encuentro con Jesús, lo tenemos que realizar por medio de la
fe, que no es otra cosa que fiarse de Dios.
En
cuanto a la parte externa, es una vida sencilla de oración y
trabajo. Formamos la comunidad 16 hermanas de todas las edades.
Nos dedicamos a la fabricación de formas para la Eucaristía y
encuadernación.
A
esto se unen los quehaceres de la casa como son: limpiar,
guisar, atender la sacristía, portería, y las mil cosillas
diarias... Todo envuelto en un clima de silencio, que se rompe sólo
en las dos horas diarias de recreo, donde compartimos noticias,
incidencias, en una charla amena y alegre, donde a veces suenan
las notas de la guitarra que saltan al aire por malagueñas con
estas o semejantes letras:
“
El Carmelo es lo más grande
que
en el mundo se ha «inventao»
porque
lo fundó Teresa
y
la Virgen lo ha «amparao»”.