Una Carmelita, es un alma que ha contemplado al divino
Crucificado, que le ha visto ofrecerse como victima a su padre por las almas y reflexionando a la luz de esa gran visión de la caridad de Cristo, ha
comprendido la pasión de amor de su alma y se ha entregado como El.
En la montaña del Carmelo, sumergida en el silencio en
la soledad y en una oración ininterrumpida, pues se prolonga a través de todos
sus actos, la Carmelita vive ya como en el cielo, solamente de Dios
Por eso la Carmelita está hambrienta de silencio para
escuchar siempre y penetrar cada vez más en su Ser infinito...